• Operación Cancerbero es el inicio de un poblamiento acelerado de la cárcel La Laguna, en Talca y parte de un diseño nacional de recintos que albergarán reos de máxima y alta seguridad, con un régimen de segregación especial, que permitirá aislar a los miembros del crimen organizado, con el fin de terminar con sus operaciones desde el interior de los recintos penitenciarios.
• Esta operación traslada en la mañana de hoy a 295 internos la mayor peligrosidad. De ellos 9 son líderes del crimen organizado y 28 miembros de ese tipo de bandas, quienes irán todos (37) al régimen de máxima seguridad, el cual tiene una capacidad total para 104 internos. Solo en la jornada de hoy se trasladarán un total de 687.
• Esto es parte de un plan mayor, que el país irá conociendo en la medida en que se desarrolle y que, en parte, ya se adelantó cuando el Presidente José Antonio Kast dio a conocer al país el plan maestro de infraestructura carcelaria, que contempla un convenio de acción conjunta de los ministerios de Justicia, Seguridad y Obras Públicas.
• La cárcel, que hasta hoy albergaba a poco más de 400 reos, comienza su fase de poblamiento acelerado hasta completar sus 2320 cupos. Por razones de seguridad y de logística, el poblamiento no puede concentrarse en un día. Además, se está a la espera de la entrega de obras menores, en las próximas semanas.
• Los 37 internos vinculados al crimen organizado quedarán segregados en módulos de máxima seguridad bajo un régimen especialmente restrictivo, que contempla celdas individuales, uniformes distintivos, locutorios sin contacto personal, patios especiales y severas restricciones a las horas de patio, de visita y de encomienda. Por la misma razón, los trasladados a máxima seguridad no contarán con venusterio.
• La selección de internos y su lugar reclusión los determina y los seguirá determinando el director nacional de Gendarmería.
• Los internos provienen de Arica, Alto Hospicio, Puente Alto, Colina 1, Colina 2, Puerto Montt, REPAS y Cauquenes, entre otros establecimientos.
• Mensaje central: “El Estado comienza a recuperar el control sobre los internos de mayor peligrosidad, limita su capacidad de coordinación desde los recintos penales y entrega mayor seguridad a las calles.»









