Seguro que ya tienes tus metas marcadas para este año, y te habrás dicho, ¡este año lo cumpliré! Pues quiero ayudarte a que lo consigas.
Es natural –y muy saludable– proponerse metas en la vida. Y lo hacemos más en determinados momentos: tras las vacaciones, en el inicio del mes y, por supuesto, al comienzo de un nuevo año. Este último es el momento “cumbre”. Se inicia una “nueva etapa”, y quieres “empezar bien desde el principio”.
Tener propósitos es necesario, pero no suficiente para alcanzar tus metas.
Cumplir nuestros objetivos no es fácil, las estadísticas indican que solemos abandonar nuestras metas, en casi el 80% de los casos, antes del mes de marzo.
Los propósitos o las metas son ideas, pensamientos… sin duda son necesarios, pero solo son el punto de partida. Lo importante es llevarlas a cabo, convertirlas en cosas específicas, concretas, reales. Lo importante es empezar a actuar. Y para ello tenemos que aprender a hacer las cosas de otro modo, a introducir cambios en nuestra conducta y en nuestra forma de pensar.
Como decía Einstein, “Debemos hacer algo distinto si queremos obtener un resultado diferente”.
HACERTE PROPÓSITOS ESTÁ MUY BIEN, PERO PARA ALCANZAR TUS METAS, ES NECESARIO QUE APRENDAS A HACER PLANES.
Y un plan es un camino, específico, realista, con pasos o acciones, con fechas y plazos.
IMAGINA UN PUNTO A DÓNDE QUIERES LLEGAR Y TRAZA UN PLAN PARA LLEGAR ALLÍ. PERO SE HONESTO CONTIGO, Y ESTABLECE TU PUNTO DE PARTIDA.
¿Qué te parece probar una nueva estrategia para alcanzar tus metas? Dedícale 20 minutos de tu tiempo por ejercicio y estarás en el camino hacia el éxito. ¡Empecemos!
Busca un momento para ti, acomódate en un sitio acogedor, prepárate una infusión, ponte música agradable, si así lo deseas, y estrena tu mejor actitud para transformar tus propósitos en planes.
Vamos a empezar a cambiar algunas cosas, ya verás como empiezan a moverse otras piezas. Es muy probable que el próximo año puedas decirte: “Este año sí lo conseguí”.
Te propongo iniciar este trabajo personal, mediante 3 pasos:
Analiza qué metas te has propuesto en otras ocasiones que no se han cumplido, e identifica “por qué” no las conseguiste.
Fíjate tus metas para este año. Que sean alcanzables. Enúncialas de una forma específica y concreta.
Realiza un “Balance Decisional”, esto es, define los costes y beneficios de poner en marcha determinadas conductas para conseguir tus metas, pero también piensa en los costes y beneficios de no hacer nada, es decir, de quedarte como estás.









