Vale la pena preguntarse dónde comienza la seguridad. Muchos pensarán en la labor de las policías o en el trabajo de los tribunales. Sin embargo, comienza mucho antes, cuando un país es capaz de controlar quién entra a su territorio y bajo qué condiciones. Ese principio es uno de los pilares del Estado de Derecho y una de las principales demandas de la ciudadanía.
Los resultados obtenidos durante este año demuestran que avanzar en esa dirección es posible. Entre enero y mayo, los ingresos irregulares por pasos no habilitados disminuyeron cerca de un 86%. A ello se suma el aumento de las deportaciones y miles de personas que abandonaron voluntariamente el país tras permanecer en situación migratoria irregular. Estos resultados confirman que una estrategia clara, sostenida en el tiempo y respaldada por la acción del Estado puede traducirse en avances concretos para la seguridad del país.
Desde el primer día de su mandato, el Presidente José Antonio Kast definió el control migratorio como una prioridad nacional. A partir de esa decisión se puso en marcha una estrategia cuyos resultados hoy son evidentes. El Plan Escudo Fronterizo reforzó la vigilancia mediante barreras físicas, tecnología, un mayor despliegue de las Fuerzas Armadas y una coordinación permanente con Carabineros, la Policía de Investigaciones, el Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio Nacional de Migraciones. Junto con ello, el Plan Escudo en Ruta fortaleció los controles en los principales corredores del norte, dificultando el desplazamiento de quienes ingresan irregularmente y debilitando las redes vinculadas al tráfico de migrantes y al crimen organizado.
En Tarapacá conocemos de cerca la importancia de estas medidas. Nuestra región constituye una de las principales puertas de entrada al país y, por lo mismo, ha concentrado un esfuerzo permanente para fortalecer el resguardo fronterizo. Cada avance en esa tarea fortalece la capacidad del Estado para resguardar la frontera y enfrentar con mejores herramientas a las organizaciones criminales que buscan vulnerarla y lucrar con la migración irregular.
Chile seguirá siendo un país abierto para quienes llegan de manera regular, con la voluntad de trabajar, aportar y respetar nuestras leyes. Esa apertura exige un control migratorio eficaz, porque solo así es posible compatibilizar el respeto por quienes cumplen las normas con la firmeza frente a quienes intentan eludirlas. Los avances alcanzados durante este año demuestran que recuperar el orden sí es posible. Ese es el camino para que las familias vuelvan a mirar el futuro con mayor tranquilidad y con la convicción de que Chile puede ser, nuevamente, un país más seguro.
Yuseff Hilaja RumieSeremi de Gobierno de Tarapacá









