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“Chusca Sigilo II”: el exigente entrenamiento que llevó al límite a las tripulaciones del Ejército de Chile

Durante octubre de 2025, el cielo del sur se transformó en un escenario de entrenamiento extremo. En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, la Brigada de Aviación Ejército (BAVE) ejecutó el ejercicio “Chusca Sigilo II”, una operación que puso a prueba la capacidad, precisión y trabajo conjunto de…

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Durante octubre de 2025, el cielo del sur se transformó en un escenario de entrenamiento extremo. En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, la Brigada de Aviación Ejército (BAVE) ejecutó el ejercicio “Chusca Sigilo II”, una operación que puso a prueba la capacidad, precisión y trabajo conjunto de sus tripulaciones, combinando logística, tecnología y coordinación en condiciones climáticas desafiantes. El General de Brigada Milko Marinkovic V., Comandante de la Brigada de Aviación Ejército, supervisó el ejercicio en terreno y explicó que su objetivo fue “desplegar un Grupo de Tarea de Operaciones Especiales de Aviación (SOAT-G) en el nivel táctico, con el propósito de comprobar y certificar los procesos de planificación, conducción, sostenimiento, mando y control, así como la ejecución de operaciones especiales de aviación. Esto permitió incrementar las capacidades operativas de las distintas tripulaciones en un escenario ficticio”. El despliegue reunió a diversas fuerzas especializadas que trabajaron de forma integrada para asegurar cada fase de la operación. Respecto a la composición del contingente, el Teniente Coronel Pablo Carrión O., Director Ejecutivo del ejercicio, agregó que intervinieron el Cuartel General de la BAVE, los Batallones de Helicópteros y Aviones de Operaciones Especiales, la Unidad de Rescate Aéreo (URA), una unidad de la Agrupación Especial de Montaña (AGREM), un equipo de guías de lanzamiento y la Patrulla de Auxilio y Rescate Militar (PARME) del Destacamento N°9 “Arauco”, además del Batallón de Apoyo Logístico de Aviación, asegurando la cobertura de todas las áreas operativas necesarias para el desarrollo del ejercicio. Las aeronaves utilizadas —helicópteros Cougar AS532 y MD H-500, junto a aviones C-208 Caravan y CN-235— cumplieron roles específicos de transporte, inserción de tropas, reconocimiento, vigilancia y lanzamiento de cargas. Cada vuelo fue una oportunidad para perfeccionar la coordinación entre aire y tierra, validando procedimientos en entornos cambiantes y de alta exigencia. Durante las jornadas, el personal ejecutó inserciones y extracciones mediante maniobras de cuerda rápida (fast rope), además de vuelos tácticos de reconocimiento en condiciones meteorológicas variables, consolidando su entrenamiento en operaciones aeromóviles. El ejercicio también incluyó operaciones en pistas de aterrizaje con distintas características, desde aeródromos con infraestructura básica hasta terminales con mayor capacidad. Esto permitió entrenar maniobras de aproximación, aterrizaje y despegue bajo condiciones meteorológicas adversas, así como validar procedimientos de despliegue, abastecimiento y evacuación aérea. La combinación de clima complejo y pistas operativas fortaleció la preparación de las tripulaciones para enfrentar escenarios reales de alta exigencia. Por su parte, Teniente Coronel Cristóbal Marcos L., señaló que “el personal se prepara mediante instrucción previa, entrenamiento progresivo y aplicación constante de procedimientos estandarizados, lo que permite enfrentar condiciones climáticas adversas, largas jornadas y exigencias propias del terreno. Entrenar en zonas extremas del sur de Chile representa un desafío profesional y una oportunidad para fortalecer la cohesión del equipo, la adaptabilidad y la capacidad operativa, reforzando el compromiso del Ejército con la preparación y seguridad del país”. El esfuerzo logístico también fue determinante. El Mayor Sebastián Avilez H., Oficial Logístico de la Dirección, explicó que la logística fue clave para el desarrollo del ejercicio, coordinando transporte, abastecimiento de combustible, alimentación y mantenimiento de medios, con puntos de reabastecimiento que garantizaron la continuidad de las operaciones. Según Avilez, “la logística es el eje fundamental que permite la continuidad de un ejercicio de gran envergadura, garantizando que el personal, los medios y los recursos estén disponibles en tiempo y forma”. Con “Chusca Sigilo II”, la BAVE y el Ejército de Chile consolidan un entrenamiento de alto nivel, donde cada misión representa una lección de precisión, trabajo en equipo y compromiso. Un despliegue que demuestra que la preparación constante sigue siendo la mejor herramienta para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.

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