El borde costero de Iquique enfrenta una grave crisis de seguridad y control. La expansión del comercio ambulante clandestino, la venta ilegal de alcohol y los constantes conflictos han encendido la alerta de vecinos, gremios y autoridades en plena temporada estival.
La situación en el borde costero de Iquique se ha vuelto crítica. Durante el presente verano, las principales playas de la ciudad —con alta afluencia de residentes y turistas— han sido copadas por comercio ambulante ilegal que opera sin ningún tipo de autorización ni fiscalización efectiva.
Esta actividad ha provocado la obstrucción del libre tránsito, la ocupación irregular de espacios públicos y la proliferación de prácticas ilícitas, como la venta clandestina de alcohol, generando constantes altercados y un clima de inseguridad permanente.
Gremios locales y vecinos denuncian que el fenómeno responde a la acción de grupos organizados que han tomado control de sectores estratégicos del borde costero, desplazando a las familias y afectando gravemente la imagen turística de la ciudad.
Ante este escenario, las organizaciones exigen medidas urgentes y una mayor presencia de Carabineros, Armada y fiscalizadores municipales, junto con una estrategia coordinada que permita recuperar los espacios públicos y restablecer el orden en uno de los principales atractivos de la región de Tarapacá.









