Después de un año escolar diferente para los niños y niñas, la psicóloga de Clínica Bupa Reñaca, Denisse Cáceres, entregó tips para lograr que la vuelta presencial a los establecimientos educacionales sea lo menos abrumadora posible.
Santiago, marzo de 2021–. Tras la llegada del Covid–19, los niños y niñas tuvieron que limitarse de sociabilizar por protección y permanecer en sus hogares asistiendo de manera remota a sus clases, situación que luego de un año comienza a regularizarse con un marzo marcado por la vuelta a clases presenciales.
Ante esto, la psicóloga de Clínica Bupa Reñaca, Denisse Cáceres, comentó que “el distanciamiento social, el cual se ha tenido que respetar, y el temor o preocupación de los padres a que sus hijos o hijas se contagien, ha conllevado a presentar ansiedades tanto en ellos como en los niños y niñas. Las diferentes maneras de reaccionar ante situaciones de estrés dependerán siempre de aspectos de personalidad, creencias, experiencias pasadas etc.”.
Por ello, agregó que es importante tomar en consideración algunas recomendaciones:
• Adultos, padres y/o cuidadores a cargo de niños y niñas: solicitar ayuda si se sienten sobrepasados. Los niños y niñas imitan la conducta de sus cuidadores; observan y escuchan el lenguaje verbal y el no verbal. Por esto, los padres al trasmitirle calma a sus hijos e hijas, contribuirán a enfrentar lo mejor posible miedos y ansiedades.
• Reforzar aquellos elementos que proporcionen seguridad. Si a los niños y niñas les asusta o pone ansiosos la vuelta a la vida social por el temor al contagio, es útil reforzar elementos, como por ejemplo, las medidas de prevención difundidas por el Ministerio de Salud (Minsal).
• Comunicarse con la comunidad escolar. Para mantenerse al tanto y poder colaborar con el bienestar de todos, es necesario conocer las medidas de protección, protocolos, nuevas reglas y prácticas en los establecimientos educacionales.
• Incorporar nuevas rutinas de autocuidado. Es importante crear rutinas tanto de ida al establecimiento escolar como para el regreso al hogar, para así reducir riesgos de contagio y lograr que los niños y niñas internalicen esto en su día a día.
• Brindar espacios de expresión de sentimientos, inquietudes y preguntas respecto a la pandemia.
• Prestar especial atención a conductas diferentes de las habituales en los niños y niñas. Un mayor comportamiento irritable, somatizaciones e incluso aislamiento, son indicadores de inquietudes y preocupaciones.
• Entregar información objetiva sobre el Covid–19. La aclaración de información de acuerdo a la edad del niño o niña ayudará a reducir ansiedades.
Cabe destacar que es importante contactar y comunicarse con profesionales que brinden atención psicológica para aquellos niños y niñas a los que sus padres identifiquen ansiosos e inquietos. De esta manera, se puede reforzar el apoyo y ayuda en este cambio de rutina que puede resultarles un poco abrumador.








